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lunes, 7 de abril de 2008

Educación Intercultural y educación científica-tecnológica: Cómo estar al lado del desarrollo viviendo en el subdesarrollo.




La necesidad de una educación intercultural se ha convertido en un discurso excluyente que ha dejado de lado un enfoque interesante: el enfoque Ciencia, tecnología y sociedad (CTS) que abre un campo de comunicación transdisciplinar y promueve la participación social

Referirse a una educación intercultural es hacer alusión a una educación para la diversidad cultural, como bien afirma Carlos V. Zambrano, quien de manera muy atinada hace notar que desde 1990, esta ha cobrado mayor fuerza en América Latina. Sin lugar a dudas, la educación intercultural tiene como finalidad revalorar no solamente el pasado indígena sino también su presente, es decir no solo enfrentarse a la función social que tiene la historia sino también a su utilidad plasmada en la tradición, presente en la vida diaria de los pueblos.[1]

Cuando se menciona el tema de una educación intercultural, muchos docentes excluyen una educación científica, el mismo fenómeno ocurre cuando se hace referencia a una educación científica, de inmediato, el docente excluye una educación intercultural. Los docentes no han logrado deshacerse del gran mito en torno al divorcio entre humanitas y ciencia, lo cual no podemos negar que es notorio en nuestro medio tanto a nivel elemental como a nivel superior. En este sentido, la educación CTS fomenta un espacio de encuentro entre estas dos maneras de percibir el mundo y aporta una visión social sobre la significación de la actividad científica y tecnológica, al respecto Mariano Martín Gordillo afirma: “CTS incorpora la riqueza interpretativa de las disciplinas humanísticas y sociales para entender en qué consiste la actividad tecnocientífica y cómo se desarrolla”.[2]

La atestación precedente nos conduce a preguntarnos si la educación intercultural es tan necesaria para entender las raíces de los pueblos y su desarrollo así como su manera de vivir en el presente, es ¿acaso posible realizarla alejada de los avances tecnológicos que en las zonas más lejanas de la capital de nuestro Perú son evidentes? ¿por qué si la educación CTS y la educación intercultural intentan hacer participe a la sociedad, no es posible unificarlas? ¿acaso podemos vivir al lado del desarrollo teniendo una política educativa de subdesarrollo?. No hay lugar en el Perú donde no exista una radio, o por lo menos una lámpara, en las tribus selváticas donde poco llega la civilización llega una lámpara y un radio a pilas. Asimismo, no podemos aislarnos y escapar de la globalización pues es imposible alejarse de ella.

En esta época se hace imperativo que el docente encare el rol activo que le toca desempeñar. Este es paradigma de valores y fuente de saber para sus alumnos, como tal debe asumir el reto que le corresponde y ser sujeto activo de cambio en una sociedad democrática y responsable.

Un compromiso responsable del docente que pueda unir educación intercultural y educación científica-tecnológica daría como resultado el despertar del alumnado de manera consciente a la postmodernidad que fue dada a luz por su madre la modernidad y en muchos lugares no se han enterado de su nacimiento aún.

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